martes, 31 de diciembre de 2013

Políticas de consumo: los 5 alimentos después de entrenar

Por Diana Oliva


Durante una actividad física el cuerpo humano no sólo quema grasa, también consume energía, fibra y agua. Además de ello, comer después de un entrenamiento le permite a nuestro cuerpo adsorber y recuperar lo perdido de manera más eficiente. 

Se recomienda que después de una actividad física, la persona consuma una porción de carbohidratos y proteínas, la cual no sólo le permitirá recuperar fuerza, sino que también le ayudará a tonificar y marcar la zona deseada.

Entre los alimentos que se pueden consumir se encuentran los siguientes:

-Aguacate. Es rico en ácido graso insaturado, ideal para las personas que sufren de colesterol o hipertensión. 

-Pescado (Principalmente el salmón). Esta carne contiene una alta dosis de Omega-3, un ácido graso esencial para el organismo. Es perfecto para problemas del corazón, reduce los triglicéridos y mejora la elasticidad de las paredes arteriales estimulando el adecuado flujo de la sangre.

-Queso panela. Le ofrece al organismo la cantidad exacta de calcio y proteínas  que necesita, además de que es bajo en grasa. 

Otros alimentos que pueden ayudarte a conservar tu salud después de una actividad física son:

-Arroz. Es un cereal de fácil digestión. Ayuda a recuperar la mucosa intestinal, además de que es alto en fibra.

-Pollo. Ofrece un aporte alto de proteínas y vitaminas como complejo B, que protege al sistema nervioso. También brinda minerales como hierro y fósforo.


La comida que le sigue a tu actividad física puede ser tu alimento fuerte del día. Siempre recuerda, que para mantener tu cuerpo en forma también es necesario que agregues a tu dieta verduras y frutas, las cuales te ayudarán a tonificar la zona que deseas. 

sábado, 30 de noviembre de 2013

El federalismo y el INE buscan ¿centralizar o descentralizar?


Por: Dr. Víctor Manuel Reynoso Angulo, profesor e investigador del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la UDLAP 


Entre los puntos más polémicos de la reforma política discutida estas semanas está la creación de un Instituto Nacional de Elecciones, que sustituiría al IFE y a los 32 organismos locales encargados de organizar elecciones. Todas las elecciones federares y locales serían organizadas por este instituto. En la polémica hay argumentos válidos y falacias. Empecemos por la más común: la idea de que el INE violaría los principios del federalismo. 
 
El federalismo tiene una doble lógica: las entidades que integran el pacto federal ceden soberanía y mantienen soberanía. Si nada cedieran, si fueran totalmente soberanas, no habría pacto federal: serían naciones autónomas. Si todo lo cedieran, tampoco habría federación, sino un Estado centralista. Hay cuestiones que nadie discute en que las entidades mexicanas han cedido sus derechos a la federación: la moneda, el ejército nacional, las garantías individuales constitucionales.
Hasta ridículo suena plantear que algún estado, argumentando el federalismo, eliminara el peso como moneda y creara la suya propia. O que expulsara al ejército mexicano para crear uno propio. O que anulara las garantías constitucionales que le diera la gana anular. En el extremo opuesto, que el presidente de la República designara a los gobernadores, diputados locales y presidentes municipales sería igual de ridículo en una federación. 

Esta doble lógica del federalismo hace que “federalizar” sea un verbo ambiguo: puede ser descentralizar funciones a favor de las partes de la federación, pero puede ser también centralizarlas a favor del todo federal. 

La creación de un organismo que organice desde el centro del país las elecciones locales está en un lugar intermedio respecto a los ejemplos mencionados. No es claro que deba ser una prerrogativa de las entidades, ni que deba serlo de la federación. El pacto federal puede admitir las dos posibilidades. 

¿De qué depende? De lo que se decida en cada periodo determinado, a partir de las circunstancias, argumentos, intereses y fuerzas políticas. ¿Qué convendría más ahora para el interés público del país? 
Hay que recordar que la transición política mexicana, así como resolvió importantes problemas, dio lugar a otros nuevos. Uno de ellos es el de los autoritarismos locales. Mientras que para el gobierno federal se crearon o dinamizaron diversos mecanismos de rendición de cuentas (poderes legislativo y judicial, prensa autónoma, IFAI) no sucedió lo mismo con los gobiernos de los estados. Éstos se liberaron de la dependencia que durante en el sistema hegemónico tuvieron de la presidencia de la república (que designaba y retiraba gobernadores) pero no tienen mecanismos eficaces que les obliguen a rendir cuentas. 
Esta nueva autonomía autoritaria, clara en casos como los de los gobernadores Mario Marín de Puebla y Ulises Ruiz de Oaxaca, es el contexto en el que se propone la “federalización” de las elecciones. Federalización en el sentido de centralizar. Hay que acotar el poder de los gobiernos estatales, según esta argumentación. 

Otro argumento a favor del INE es la capacidad técnica de la federación, mayor que la de los estados. Ciertamente esta capacidad varía mucho entre las distintas entidades. En el Distrito Federal es bastante buena, por lo que quienes tienen en mente al Instituto Electoral de esta entidad les es difícil aceptar el argumento del INE: han tenido un instituto local que ha funcionado. Pero en otros estados la situación es muy distinta.



Se puede comprobar analizando las páginas de internet de los distintos institutos. El IFE presenta ya los resultaos electorales por casilla de todas las elecciones realizadas. No es el caso de todos los institutos locales. Algunos han incluso incumplido la obligación legal de publicar una memoria del proceso electoral. 

Hay otros argumentos a favor del INE. Ya habrá oportunidad de comentarlos.
 

jueves, 31 de octubre de 2013

Fox, Peña y las reformas estructurales


Por: Bernardo Galeazzi O.
Director general del Blog Transición México 

Vicente Fox Quesada, tras adelantar con visión de ex presidente el triunfo del candidato priista y presidente de México Enrique Peña Nieto, prefiguró las reformas constitucionales que se están presentando –bien y “mal”– pero, como dijo Fox entrelíneas, se están materializando con leyes e instituciones favorables.


De forma ambivalente, el ex primer ciudadano del país, afirma con tendencias hacia el panismo y priismo: "Tenemos que alcanzar la unidad, estamos perdiendo mucho terreno como país, frente a otros países, no podemos seguir así... debemos de cerrar filas atrás de quien vaya a ganar. No sé en este momento quién vaya a ganar, pero ya es claro que se perfila un ganador y debemos de apoyar para que podamos resolver los problemas”.[1] Deja ver la necesidad de que, tras unos comicios federales poco transparentes, la eficiencia de sus palabras hizo eco y ahora se está concretizando en las llamadas reformas estructurales. 


Con una “visión de Estado” –disposición y ánimo que está incursionando después de su falta de oficio en su sexenio– propicia en el hoy y proyecta a México. Le sigue con “fuerte esperanza”,[2] preludió Fox. “No hay medias tintas (...) es total, y total y grande va a ser el resultado”, asienta con premonición. Grande el fruto que se puede ver en tres de cuatro reformas aprobadas. Ahora la reforma energética, que es la que más presupuesto, dará al gobierno pero que necesita –como no lo fue la reforma educativa y una discutida reforma fiscal (que benefició al seguro de desempleo –por introducirse el siguiente año), que se tomen medidas certeras a favor de un sindicato menos proteccionista de los sindicalizados, minar el contratismo de protección) y seguir siendo uno de los sindicatos más poderosos de México, poderoso no obstante, en el poder de administrar y reducir el número de agremiados. Eso, desde mi punto de vista, debe de hacerse valer el Servicio Profesional de Carrera, puesto que son servidores públicos de un bien de la nación.


Las reformas eran y se mantienen con cierto “auge” inclusive para hacer otras reformas post-concretadas en el pleno del Congreso de la Unión. La formación de la reforma energética, es para Fox la primera en importancia. Luego una reforma fiscal, que dote de más recursos al Estado; la laboral, la cual consideró debe flexibilizar el mercado del trabajo, y la educativa, que consideró debe ser una transformación.[3] Está bien que haya consenso para que se acuerden las reformas, pero algunos presupuestos que han sido asumidos son inconscientes, no obstante de la venia a éstas tres últimas reformas, a la verdadera proyección que se debe legislar.  


Desde una perspectiva holístico-funcional, el esquema de estas reformas es acomodaticio. La Reforma laboral aprobada antes de la entrada de Peña tiene de por medio un interés nacional más fuerte que uno gubernamental. A qué me refiero. A que, involucra la transparencia de los sindicatos y figuras como el outsourcing, lo que da actualidad en ganancia para el funcionamiento eficaz. Por otra parte, en la Reforma Fiscal con nuevos impuestos, dará fondos para comenzar el seguro de desempleo (estandarte peñista sin embargo veamos las tasas de desempleo de España, el denominado seguro no resuelve las carencias de fondo) merma el poder adquisitivo de nuestros compatriotas en la frontera y en ciudades prósperas económicamente como Tijuana, podría causar desempleo. La reforma a la educación, es más administrativa, se centra en marcos de contratación y no en ayudar a los niños y jóvenes a tener un mejor sistema educativo. Lo estructural, es la educación y netamente, no es útil ni funcional para los educandos. Lo que se viene aprobando puede dar nuevas normas pero no rumbo ni responde a la actualidad de México. Ahora está por verse el rubor energético.  

La Reforma Energética es la “doble” satisfacción para Fox, junto con la aprobada reforma Fiscal.[4] Ésta es una que debe sumar con reglas claras e innovadoras. La claridad será responsabilidad del Congreso de la Unión y la innovación dependerá de la iniciativa privada, prerrequisito para que, con seguridad, aprovechemos el capital de empresas ávidas de adentrarse en mercados petroleros vírgenes, como lo son los yacimientos en aguas profundas en el Golfo de México en la zona del yacimiento Trión I. “Los trabajadores terciarios –de otras empresas–, el personal ‘‘se aprovechará’’ en nuevos proyectos a través de la ‘‘comisión nacional mixta de reacomodo”’.[5] Lo que es positivo para las empresas de nueva inserción para aportar con visión tecnológica para que las cuatro áreas de Pemex, crezcan con los insumos técnicos que son importantes mediante la participación de estos terciarios que serán indispensables para que como ha dicho Lozoya los ingresos se han de triplicar[6] y como explica asimismo Fox, “México se quedar[ía] […] sin presupuestos federales, estatales y municipales de no aprobarse [en el largo plazo].”[7] La percepción, en nuestros días, contiene diferendos. Lo que es una realidad, es que de aprobarse la reforma, el costo de las gasolinas y el diesel se reduciría y daría esa nitidez y vitalidad para el transporte nacional, estatal y municipal. 
 
Es una prioridad la aceleración del crecimiento económico nacional. Historias de corrupción, tenemos el recuerdo del viejo régimen, que por 71 años nos dio poco. El gremio petrolero hace rememorar al Pemexgate, en el que Francisco Labastida, entonces candidato priista a la presidencia de México en 2000, desvió infructuosamente recursos para su campaña. El actual líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) Juan Carlos Romero Deschamps, se quejó en 2003 contra el primer mandatario Fox por perseguir a los priistas. Sin embargo Romero no preludió que el ahora director general de Pemex, Emilio Lozoya, también ha dicho que Pemex tiene muchos grandes problemas de corrupción;[8] con ello no se puede crecer a tasas anuales de 5%. 


Es por eso que, como propone el PAN, para tener mayor transparencia en Pemex durante las elecciones y fuera de ellas, hemos de prevenir con una reforma Energética que, dé menos opacidad y que regule los ingresos y el sindicato de Pemex que, puede preludiar una transformación del sindicato de Pemex, para que se eliminen progresivamente, el pago por horas extras, el cambio de jornada y la jubilación anticipada, entre otros problemas. Con menos corruptelas y más inversión, el crecimiento sería indudable, ahora falta que el presupuesto, se diversifique y se reparta, mediante los ramos federales desde una visión sostenible para potencializar la economía con tecnología propia. Sobre todo, regular los sindicatos, el de Pemex que a la fecha, el número total de trabajadores es de 120,000. Se pidió, en un comunicado para cumplirse en noviembre de este año, los cambios de adscripción de personal, modificaciones salariales y jubilaciones anticipadas y en orden al sindicato, deberían abrirse el cobro de cuotas para los agremiados como sucede en otros centros sindicalizados del país el SNTE, por ejemplo. La propuesta de reforma del PAN, es la de quitar, de los 15 miembros del Consejo de Administración de Pemex, no a los 6 representantes gubernamentales ni a los 4 consejeros profesionales, sino a los 5 representantes del STPRM.[9] La nueva reforma deberá involucrar la rendición de cuentas del sindicato, como lo hizo la propuesta de Calderón ya mencionada, para que los sindicatos privados tengan transparencia. 

Las reformas introducen nuevos mecanismos, sin embargo las funciones que éstas otorgan, es limitado para un país que como México, tiene una dependencia presupuestaria al petróleo. “No debemos de tener miedo a que va a regresar el autoritarismo, […] hoy hay una auténtica división de poderes, hoy hay una auténtico poder judicial independiente del poder ejecutivo, tenemos estructuras democráticas...”, argumentó Fox, siendo que dicha obra, fue suya y de Calderón. Vicente Fox, da pie a ver por el país y no por intereses sectarios o partidistas. Muestra de ello, es que el ex diputado federal y gobernador de Guanajuato, no renovó su militancia al PANaunque tampoco entrará en el PRI. Y ahora, que el gobierno federal tiene mayoría relativa priista en el Congreso de la Unión, ha dado avances que se han de concretar, como predijo Fox, en la culminación de un conjunto de actualización reformas –y por supuesto una Reforma Energética certera– para bienestar del país, de todo México y de todos los mexicanos. 


[1] “Fox llama a cerrar filas a favor de Peña Nieto”, La Razón, disponible en: http://www.razon.com.mx/spip.php?article124614

[2] Francisco Reséndiz, “Vicente Fox elogia las iniciativas de Peña Nieto”, El Universal, (16 d emayo de 2013), disponible en: www.eluniversal.com.mx/notas/923459.html  


[3] “Fox llama a cerrar filas a favor de Peña Nieto”, La Razón, disponible en: http://www.razon.com.mx/spip.php?article124614

[4] Francisco Reséndiz, “Vicente Fox elogia las iniciativas de Peña Nieto”, El Universal, (16 d emayo de 2013), disponible en: www.eluniversal.com.mx/notas/923459.html  


[5] Patricia Muñoz Ríos, “Pactan Pemex y STPRM reducción de trabajadores”, La Jornada,  (14 de octubre de 2013), disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2013/10/14/politica/005n1pol

[6] Notimex, “Requiere Pemex triplicar inversión: Lozoya”, Milenio, http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/1960c55433f420d309e4665fed4df039


[7] “Fox llama a cerrar filas a favor de Peña Nieto”, La Razón, disponible en: http://www.razon.com.mx/spip.php?article124614

[8] Luis Carriles, “Encontré en Pemex corrupción: Lozoya”, El Universal, (5 marzo 2013), disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/notas/907484.html


[9] Javier Arreola Rosales, “Pemex hacia la Reforma Energética. Parte II”, Diálogos AC, (21 Agosto 2013), disponible en: http://dialogos.org.mx/index.php/entry/pemex-hacia-la-reforma-energetica-1  





domingo, 8 de septiembre de 2013

Los ingresos con la reforma fiscal: una visión macro

Por Comité Organizador Transición México 


Respecto a la Reforma Fiscal, la solución es más sencilla de lo que parece, a pesar de que el gobierno federal actual busque gravar a la clase media. Esto porque nuestro país hizo muy bien su tarea en los peores momentos de la crisis mundial, los tiempos del llamado Mexican Moment. Y la solución está en tener paciencia y esperar. Sí, así como suena, esperar. Aguardar a que Estados Unidos crezca de nuevo y nos arrastre con ellos hacia el crecimiento, como de hecho ya ha comenzado a ocurrir. 

En realidad son pocos los ajustes que se deben hacer en materia hacendaria: los ingresos comenzarán a crecer inmediatamente crezca la economía, e ineludiblemente comenzaremos a crecer en cuanto nuestro vecino lo haga. Por ello sería un error ajustar el barco de manera errónea. Y me refiero a un aumento generalizado de impuestos. Algo que sería diametralmente opuesto a lo que la macroeconomía keynesiana dicta en un momento de estancamiento económico como el que estamos viviendo. Lo único que pasaría sería desajustar la economía y caer en un escenario de estanflación, lo que nos impediría subirnos a la ola de crecimiento continental. 




Sin embargo, y en total concordancia con lo anterior, considero que sí es necesaria una Reforma Fiscal, una que busque corregir pequeños desajustes del pasado, como la evasión fiscal de los ricos. Debe ser una reforma sumamente selectiva. Y en ese sentido me opongo enormemente al IVA en alimentos y medicinas. Ello generaría una espiral inflacionaria insostenible para la gente de bajos recursos, lo que como dije anteriormente, nos llevaría al peor escenario posible: la estanflación. Entonces sí que la economía mexicana estaría en una situación terrible. Me pregunto: ¿no acaso el gobierno lograría con ello algo contrario a lo que busca, en última instancia, que es el bienestar de los mexicanos?

En ese sentido, me  parece acertada la decisión del Banco de México de bajar las tasas de interés, porque estabiliza la entrada y salida de capitales golondrinos, que inevitablemente migrarán hacia los Estados Unidos en cuanto suban la tasa de referencia.  Y considero que este es un asunto de suma importancia que deben vigilar nuestras autoridades económicas, para que se lleve de forma gradual así evitando un desfondamiento súbito del país. 

Finalmente, un comentario respecto al bajo ejercicio de recursos que ha tenido el nuevo gobierno y que ha provocado que la economía baje. Me parece que esto es normal en el primer año de un gobierno de transición. Lo mismo le ocurrió a Fox en su primer año, tuvo un crecimiento cero. Por lo mismo no debemos preocuparnos en demasía, conforme pase el tiempo la curva de aprendizaje bajará y la inversión pública comenzará a fluir. Estemos tranquilos, que las cifras de construcción en Estados Unidos de junio, dadas a conocer ayer, mitigaron las preocupaciones de una doble recesión en dicho país. Es es cuestión de tiempo para que la economía salga de su ralentización.

Referencias
-Roberto González Amador, “Cayó previsión de crecimiento de 2.30 a 1.50% en menos de un mes”, La Jornada, (6 de septiembre de 2013), disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2013/09/06/economia/029n1eco

-Yussel González, “Banxico recorta la tasa de interés”, CNN Expansión, (06 de septiembre de 2013), disponible en: http://www.cnnexpansion.com/economia/2013/09/06/banxico-recorta-su-tasa-de-interes

-Vivianne Rodrigues, “EEUU: repunte de vivienda comienza a subir los ánimos”, Financial Times/La Tercera, disponible en: http://diario.latercera.com/2012/07/19/01/contenido/negocios/10-114102-9-eeuu-repunte-de-vivienda-comienza-a-subir-los-animos.shtml

domingo, 18 de agosto de 2013

PEMEX: ¿desestatizar o estatiza-continuación?


Por: Dr. Víctor Manuel Reynoso Angulo
Profesor e investigador de tiempo completo en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP)

Dos posiciones extremas enmarcan el debate de la reforma energética: la que identifica propiedad estatal con interés público y la que considera que el mercado y la propiedad privada son la  única solución para la producción y el consumo de energía en nuestro país.

La primera, considerar que todo bien público debe ser propiedad estatal y que toda propiedad estatal es un bien público, es bien conocida y al parecer dominante en nuestro país. Lo público es lo que concierne a todos, lo que se refiere al interés de todos (cómo se define, en cada caso “todos” es un asunto ciertamente complejo). La asociación de lo público con el Estado es en cierto sentido evidente, o más bien, se da por definición: el Estado es el conjunto de instituciones en el que se toman las decisiones concernientes a todos, al interés público.



Lo curioso es que no siempre es así. O que con frecuencia no es así: los bienes y las funciones estatales son usados cotidianamente para satisfacer intereses privados. Y no solo es el caso de la corrupción (una de cuyas definiciones es precisamente esa: el uso los bienes públicos, estatales podríamos decir, para beneficios privados), sino aún cuando técnicamente no es posible hablar de corrupción.

Sucede con las empresas de propiedad estatal, también llamadas “públicas” (habría que matizar este adjetivo a partir de lo dicho). Como no compiten en el mercado, bien porque son monopolios o porque tienen un subsidio estatal, pueden darse el lujo de la ineficiencia. Ésta adquiere muchas formas, desde diseños administrativos obsoletos y nocivos, hasta la contratación de personal innecesario y el incremento de prestaciones sin correspondencia con las ganancias de la empresa. Los objetivos de la empresa se transforman: zona ahora la misma empresa y sus integrantes, ya no los bienes públicos que debiera generar.

Era el caso de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Técnicamente era una empresa “pública”. Pero generó más males que bienes públicos. Requería un subsidio enorme para poder funcionar, y su servicio era excesivamente caro. Generó bienes privados: los líderes sindicales se enriquecieron y los altos funcionarios tenían buenos ingresos.

¿Tiene sentido defender la propiedad estatal de una empresa así? No, desde el punto de vista del interés público. Sí desde intereses particulares. La reforma energética debe considerar cuál es la forma de propiedad de las empresas que producen y distribuyen energía más adecuada para el interés público de la nación. Es un simplismo considerar que propiedad estatal e interés público son sinónimos, o que coinciden, o que no llegan a entrar en abierta contradicción en algunos casos.
 
En el otro extremo está el riesgo de que la riqueza energética del país sea apropiada por intereses particulares, de empresas nacionales o extranjeros. Una cosa es que haya inversión que genere ganancias legítimas, y otra es que haya formas ilegítimas de apropiación o saqueo. O de que de un monopolio estatal se pase a un semimonopolio privado, como en el caso la telefonía. Lo que también sacrificaría el interés público, al tener empresas ineficientes con ganancias desproporcionadas a los bienes que generan.

La buena solución para PEMEX, para la Comisión Federal de Electricidad y para todo lo que tenga que ver con energía (¿son el viento y el sol patrimonio de la nación, o propiedad particular del dueño de donde caigan?) no es fácil. Sí son fáciles las soluciones equivocadas: monopolios estatales o privados, ineficiencia, incentivos a la corrupción. Esperemos que la polémica de los legisladores vaya más allá de los estereotipos, de los papeles prefijados, de las ideas que han dejado de ser ideas porque han dejado de ser pensadas.