Por Comité Organizador Transición México
Respecto a la Reforma Fiscal, la
solución es más sencilla de lo que parece, a pesar de que el gobierno federal actual busque gravar a la clase media. Esto porque nuestro país hizo muy
bien su tarea en los peores momentos de la crisis mundial, los tiempos del
llamado Mexican Moment. Y la solución
está en tener paciencia y esperar. Sí, así como suena, esperar. Aguardar a que
Estados Unidos crezca de nuevo y nos arrastre con ellos hacia el crecimiento,
como de hecho ya ha comenzado a ocurrir.
En realidad son pocos los ajustes que
se deben hacer en materia hacendaria: los ingresos comenzarán a crecer
inmediatamente crezca la economía, e ineludiblemente comenzaremos a crecer en
cuanto nuestro vecino lo haga. Por ello sería un error ajustar el barco de
manera errónea. Y me refiero a un aumento generalizado de impuestos. Algo que
sería diametralmente opuesto a lo que la macroeconomía keynesiana dicta en un
momento de estancamiento económico como el que estamos viviendo. Lo único que pasaría
sería desajustar la economía y caer en un escenario de estanflación, lo que nos impediría subirnos a la ola de
crecimiento continental.
Sin embargo, y en total concordancia
con lo anterior, considero que sí es necesaria una Reforma Fiscal, una que busque corregir pequeños desajustes del pasado, como la evasión
fiscal de los ricos. Debe ser una reforma sumamente selectiva. Y en ese
sentido me opongo enormemente al IVA en alimentos y medicinas. Ello generaría
una espiral inflacionaria insostenible para la gente de bajos recursos, lo que
como dije anteriormente, nos llevaría al peor escenario posible: la
estanflación. Entonces sí que la economía mexicana
estaría en una situación terrible. Me pregunto: ¿no acaso el gobierno
lograría con ello algo contrario a lo que busca, en última instancia, que es el bienestar de los mexicanos?
Finalmente, un comentario respecto al
bajo ejercicio de recursos que ha tenido el nuevo gobierno y que ha provocado
que la economía baje. Me parece que esto es normal en el primer año de un
gobierno de transición. Lo mismo le ocurrió a Fox en su primer año, tuvo un
crecimiento cero. Por lo mismo no debemos preocuparnos en demasía, conforme
pase el tiempo la curva de aprendizaje bajará y la inversión pública comenzará
a fluir. Estemos tranquilos, que las cifras de
construcción en Estados Unidos de junio, dadas a conocer ayer, mitigaron las
preocupaciones de una doble recesión en dicho país. Es es cuestión de tiempo para que
la economía salga de su ralentización.
Referencias
-Roberto
González Amador, “Cayó previsión de crecimiento de 2.30 a 1.50% en menos de un
mes”, La Jornada, (6 de septiembre de
2013), disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2013/09/06/economia/029n1eco
