martes, 15 de enero de 2013

Logros de Actívate x Puebla: El poder de la sociedad

Por Actívate x Puebla (AxP)

Los logros de Actívate x Puebla

NODOS AxP:
1.    Transparencia
#CAIPCiudadana: Vigilar el proceso de elección del nuevo comisionado de la CAIP.
“Institucionalidad y legalidad siempre”.
2.    Planeación Urbana
Iniciativa Vía Viva: Lanzamiento de la Iniciativa ciudadana para mejorar el periférico ecológico. Se logró la iluminación en el tramo correspondiente a la jurisdicción del municipio de Puebla.
3.    Educación
Primera Ley de Educación Superior en el país.
4.    Estado de Derecho, Equidad y Justicia
Creación del Observatorio Ciudadano por la seguridad. Listo para funcionar.  
5.    Sustentabilidad y Desarrollo Económico
Campaña Haz Eco: En conjunto con grupo Acir, la red se sumó a la campaña Haz Eco en ella se convocó a la ciudadanía a llevar a centros de acopio establecidos, residuos electrónicos, aceite usado, entre otros residuos.
2ª Convención de Jóvenes Emprendedores: En conjunto con la carrera de Creación y dirección de Empresas del ITESM Puebla, la red participó con jóvenes universitarios para despertar su espíritu emprendedor y convivir cara a cara con emprendedores sociales.
Para ver estas y demás actividades no lucrativas de AxP en: Resumen de Actividades 2012

La sociedad poblana, ha recibido con agrado este movimiento, AxP lo hace -inusitadamente-  con cooperación de sectores gubernamental, académico, privado y ciudadano, muestra, como consecución y ejemplo a nivel nacional: el poder de la sociedad. 

El poder es una constante social dondequiera que los hombres quieran vivir juntos organizadamente. Mandar y obedecer es un hecho social universal.

Eisenhower lo expresó de la siguiente manera: “Prefiero convencer a un hombre para que empiece algo, porque una vez persuadido, lo seguirá haciendo. Si lo asusto, continuará haciendo las cosas mientras esté espantado y luego desaparecerá”.

Dentro de AxP, es muy importante valorar el poder que como ciudadanía estamos ejerciendo, por lo tanto debemos entender al mismo tiempo su responsabilidad.

Esto nos lleva a ejercer un poder basado en principios y para esto, vale la pena hacer la siguiente reflexión.



La persona que representa el poder es poderosa porque es creíble, respetada y honrada por los demás. Estos cumplen sus deseos porque están en la misma lucha, tienen los mismos intereses y siguen, libremente y con agrado, a la persona que consideran competente y digna de confianza.

Cada uno de nosotros puede elegir ser poderoso o impotente ante cualquier circunstancia de la vida. Sin importar lo frustrado que uno se sienta, sin subestimar las dificultades de la vida, siempre tenemos la oportunidad de emprender alguna acción, de pensar y creer que existe una opción. En el momento en que esta consideración se asienta en nuestra mente estamos siendo poderosos. Desarrollar esta cualidad para influir en los demás es cuestión de trabajo y tiempo.

El poder basado en principios, el sólido poder, es el que debemos elegir si deseamos que perdure. Está regulado por el respeto hacia las personas en las que deseamos influir, debe conducir a la interdependencia. Ambas partes toman decisiones y escogen alternativas a partir de lo que fue consensuado como más adecuado, correcto o excepcional. Este tipo de poder alimenta una conducta ética porque los implicados se sienten libres, asistidos, por tanto, por el deseo de expresar sus opiniones y razones en función de sus conocimientos, necesidades y expectativas.

Es evidente que el ejercicio de poder requiere, además de respeto por los demás, capacidad de persuasión. Si se quiere convencer es necesario expresar sinceramente y con seguridad por qué queremos hacer algo y por qué deseamos que se impliquen en ese hacer, para ello se deben exponer las razones y argumentos que existen tras las determinaciones y/o peticiones. Conviene, por tanto, examinar nuestra conducta a fin de conocer si nuestras palabras, discursos o peticiones tienen capacidad para ser poderosas. ¿Ofenden cuando hablamos o creamos relaciones constructivas?


Otra condición, absolutamente necesaria, para ejercer poder es la amabilidad, el respeto por la vulnerabilidad ajena, el trato delicado y sincero. Se trata, sencilla y llanamente, de tratar a los demás tal como desearíamos ser tratados.

El binomio enseñanza/aprendizaje debe estar, igualmente, presente en cualquier situación en la que se desee ejercer poder. Las personas influyentes son aquellas que se enriquecen continuamente, que muestran interés por las personas sobre las que se ejerce la influencia. La idea que se ha de transmitir es que todos y cada uno son importantes y por ello están presentes. Una vez que esta idea sea considerada como verdad incuestionable por cada individuo éste se sentirá realzado, valorado, digno de manifestar cualquier opinión y, sobre todo, en la obligación moral de hacerlo, porque de lo contrario estará privando a los demás de consideraciones que pueden ser altamente enriquecedoras.

Por último, la coherencia. Se trata de la armonía entre pensamiento y acción. Ser coherente no significa que hagamos lo mismo con cualquier persona, en cualquier momento o lugar. Significa que ponemos en funcionamiento los mismos principios básicos cada vez que actuamos.
Todos, en definitiva, deseamos el poder. No se trata necesariamente de llegar a ser ministro o presidente de una multinacional, se trata de influir en las personas que nos rodean, hijos, amigos, compañeros, sociedad etc., a fin de obtener el respeto, la colaboración, el entusiasmo y la consecución de objetivos.
Si trabajamos en los principios expuestos, de forma serena, honrada y consiente, estamos en la senda adecuada para conseguirlo.
“El poder puede ser utilizado para la competencia y la cooperación, en vez de para el dominio y el control” Anne L. Barstow

"El poder del bien común, donde buscamos lo que nos une, no lo que nos separa".




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