jueves, 28 de febrero de 2013

PyMEGs: Subsidariedad Empresarial (1/3)


Por Bernardo Galeazzi Oviedo
Director General del Blog Transición México

SIEMPRE ES POSIBLE buscar un valor agregado en prácticas de desarrollo de capital humano y social. En sistemas políticos como México, mucho se ha hablado –desde prácticamente el sexenio de Salinas– de los programas de política social. En el diseño de dichas tácticas de acción, hemos visto que las mismas han evolucionado en el ocaso de la industrialización basada en el modelo de sustitución de importaciones [ISI], que con sus “peros” y aún crecimiento y en conjunto con macropolíticas como el paso del desarrollo desestabilizador y la entrada del neoliberalismo (ver Tabla I) ha irrumpido la sociedad mexicana desde los 80, desatando la denominada “década perdida”[1]: hasta ese entonces, no existían programas de política social.

Sin embargo, es de reconocer que los arreglos corporativistas del ISI, aunados a la producción y consumo interno, devinieron –para gusto efímero y desilusión post generacional– en tasas de crecimiento destacadas pero no sostenidas e incluso, posteriormente, negativas o menores a mediano y largo plazo y la misma desilusión recae en los alrededor de 52 millones de habitantes, 46.2% de la población de acuerdo al Coneval[2]  que sufren algún grado de pobreza en Mexico.   

Los programas sociales siempre pueden mejorar. El modelo o Programa que proponemos, quiere dejar atrás el presupuesto inoperante para un desarrollo humano palpable, de forma que se dé un crecimiento en el emprendimiento de empresas no solo pequeñas y medianas, sino también visionar grandes empresas, con más capital y empleados, y con una apuesta por el crecimiento equilibrado con la innovación en el Programa PyMEGs (Pequeñas y medianas-grandes empresas). Para que en él,  se les potencie a las empresas  a “subir en su escala” situacional, es decir, que las empresas asciendan “de nivel”[3] con la asesoría de Sedesol y Concamin. De tal forma que con subsidios con dos características,  participativo-asistenciales y con formación cultural, los programas sociales sean electivo-efectivos, en un análisis del beneficio productivo.


Luis Ernesto Derbez Bautista, "Curso Economía Mexicana", UDLAP, (2009). 


“La política social puede ser un detonante social. Proponemos una nueva rama del Programa Oportunidades (y de Opciones Productivas), el “Programa Empresarial Mexicano: (Subsidariedad Empresarial PyMEGs)”, respaldado por el Gobierno de la República y la Sedesol pero que pueda ser sujeto de acceso a  la información, al ser parte del gobierno.  Para ello, es preciso decir que las capacitaciones serían asociadas entre el Gobierno y la CONCAMIN [Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos],”[4] y la labor de un Consejo Ciudadano para tener cercanía en una vigilancia del desempeño del Programa.  

En la Concamin, teniendo una colaboración de parte de cada cámara empresarial del ramo al cual sea necesitado el apoyo. Como puede ser de:  
·         Comce (Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología, A.C.),
·         la Canacintra (Cámara Nacional de la Industria de la Transformación),
·         la Canaco (Cámara Nacional de Comercio)
·         la Canacope (Cámara Nacional de Comercio y Servicios en Pequeño)
·         la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, Telecomunicaciones e Informática,
·         la Asociación Nacional de Telecomunicaciones, A.C.
·         Por dar unos ejemplos.

El panorama de la política social es uno que si bien no queremos observar su desarrollo, es uno que a nivel país y en casos de los estados más pobres de la nación, brinda un panorama inquietante si bien no desolador si puede ser aglutinante. Para que el presupuesto sea bien destinado, hemos de pensar para qué usarlo. Sin embargo, la OCDE en el sexenio de Fox elogió al Programa Oportunidades del gobierno mexicano. Quizá tuvo razón en ese entonces pero en el mediano plazo y cerrado el sexenio del presidente Felipe Calderón, la situación de pobreza es que México se ha mantenido a pesar de una disminución de pobres, porcentualmente el indicador es el mismo. “Entre 2008 y 2010 se redujeron las carencias sociales de acceso a los servicios de salud; acceso a la seguridad social; servicios básicos de la vivienda; calidad y espacios de la vivienda, y de rezago educativo. […] (Sin embargo) [e]n el mismo periodo, la población en pobreza extrema pasó de 10.6% a 10.4%; en términos del número de personas en situación de pobreza extrema, éste se mantuvo en 11.7 millones entre 2008 y 2010.”[5] “Con base en información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) correspondiente a 2006-2008, el Coneval encontró que 77.2 por ciento de los mexicanos presenta al menos una carencia social y 30.7 por ciento tiene tres. […] Por estados, la medición revela que Chiapas es donde hay mayor incidencia de pobreza muldimensional, con 76.7 por ciento de sus habitantes en esa condición, además de que 3.1 por ciento vive con carencias. Le siguen Guerrero, con 68.1 por ciento de pobres; Puebla, con 64 por ciento, y Oaxaca con 62. Donde hay menor pobreza es en Baja California Sur, con 21 por ciento, y Nuevo León, con 21.5.[6]  Esta multidimensión de la pobreza, es claro indicador de que falta algo. Ese aglutinante social que puede ser el Programa propuesto.

Para que sea oportuna y realmente efectivo el Programa PyMEGs, como nuevo programa social, dentro de esta evolución y nuevos mecanismos, con la inserción de un nuevo paradigma en el Programa Oportunidades pero conservando su cercanía con la gente (en nuestro caso serían los nuevos y viejos empresarios) y un impulso y reinvención al Programa de Opciones Productivas que tiene menos propaganda y difusión,  que debería evolucionar, incipientemente, para ser un pilar social focalizado en no sólo la población en pobreza sino población de clase media y alta. ¿Y porqué también la clase alta? Para fortalecer la creación de múltiples y variados empleos, que si bien generan riqueza no debe enfrascarse en monopolios dominantes, como lo establece la Ley de Competencia Económica, pero sin descuidar a ningún sector, puesto que debe haber equidad social.










Necesitamos acrecentar la productividad y crear bases para que los ciudadanos económicamente activos de México sustenten un movimiento productivo-cultural. De acuerdo con Andrés Solimano, asesor regional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (diciembre del 2005), la concepción de derechos sociales debe atender tanto la problemática de la reproducción de recursos como la formación de instituciones sociales adecuadas.[1] Crear una instancia desde la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), como un esquema institucionalizado del Gobierno de la República, que coordine los esfuerzos de éste, las cámaras empresariales y con vigilancia del Consejo Ciudadano para detonar el Programa PyMEGs.

Pero, ¿cómo incorporar a la clase media como beneficiaria de la política social? Debemos buscar crear un movimiento de proyectos productivos participativos con un plus que sería el aspecto cultural.


Su bandera será la combinación participativa de sectores sociales, en especial de la clase media, misma que tiene la capacidad y el potencial para crecer y propiciar el desarrollo de las clases medio-bajas y bajas. Hemos de tener en claro, que no siempre las mejores prácticas de política social son las más populares, no hemos de verlo desde una perspectiva meramente compensatoria para los receptores de la política como para el gobierno. Yo veo la compensación, como una en la que los beneficios, por ejemplo, del Programa Oportunidades se usan como una oportunidad de “paz” y “tranquilidad” personal y familiar, pero el “estatus social” de ambos estados de ánimo sigue siendo el mismo, puesto que ambos son pasivos, no generan empleo o crecimiento económico ni en la célula básica de la sociedad ni a nivel macro (país). Por ejemplo, la acción de las vocales de Oportunidades, es efectiva, la actividad de los enlaces municipales, adecuada; ahora hemos de buscar que el trabajo con el personal de Sedesol Federal, se apueste por la co-construcción –funcionario público y beneficiario– del Programa propuesto. Eso lo veremos en el siguiente escrito. La percepción de las titulares beneficiarias en Oportunidades es de alguna forma pasiva, debemos volverla, en conjunto con los jefes de familia, activa en el Programa PyMEGs. 

Otra estrategia sería que se difundan más los programas sociales [de ser posible también el PyMEGs] con más spots o programas de televisión en el Canal del Congreso o del Poder Judicial de la Federación o una publicidad en las noches, a las 12 de la noche, por ejemplo en las cadenas de TV abierta; sería un programa breve como los patrocinados por el IFE y pagados por los partidos políticos, y de esta forma darle cauce a las estrategias de la política social.

En la segunda parte veremos el funcionamiento del Programa PyMEGs, con sus capacitaciones tanto las participativo-asistencial y las de formación cultural, como la labor de cada protagonista o actor, tanto en Sedesol, como en Concamin, así como en el Consejo Ciudadano, que pueden ser un revulsivo para los ciudadanos que cambie paradigmas mexicanos y eleve la calidad tanto de los productos como de vida de cada habitante.  Necesitamos una ciudadanía despierta, que asuma el papel empresarial que le toca y que se comprometa con el subsidio empresarial focalizado en capacitaciones y un funcionamiento que tiene instancias que pueden financiarlo, operarlo y vigilarlo.

El programa PyMEGs ayudará a que los habitantes tengan qué comer, ayudar a emplear a otros, a forjar un patrimonio propio y a vivir con menos problemas de carencias de cualquier tipo. De esta manera, el crecimiento fiscal y económico del país puede crecer y evitar toda clase de crisis internas con una base empresarial sólida que de sustentabilidad al desarrollo social y humano de nuevos agentes sociales, que dan el crecimiento equilibrado que puede catapultar a dichos agentes.



[1] Ma. Mercedes Muñoz Sanchez, “Política social ¿Para qué?”, El Economista – Bursátil,(25 de mayo de 2006), disponible en: www.diariamente.com  




[1] De ahí que el sexenio de De la Madrid tuviera tasa de crecimiento “decreciente”.
[2] “La pobreza en México sube a 52 millones”, CNN Expansión, (29 de julio de 2011), disponible en: http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/07/29/pobreza-mexico-2010
[3] Trasformación de las micro a pequeñas, de las pequeñas a medianas, las medianas a grandes y que las grandes se mantengan, dando oportunidad a nuevos nichos o actores de mercado, propiciando la competencia. 
[4] “El Programa Oportunidades, su transparencia y mecanismos asociados”, Comisión de Acceso a la Información Pública Puebla [CAIP], SEP Puebla, Instituto Poblano de la Juventud [IPJ], 3er lugar estatal 2011 Juan Bernardo Galeazzi Oviedo, 29, disponible en: http://www.caip.org.mx/eventos/EnsayoTercerLugarBernardoGaleazzi.pdf.
[5] “Pobreza 2010, Porcentaje de la población en pobreza según entidad federativa, 2010 Estados Unidos Mexicanos”, Consejo Nacional para La Evaluación de la Política de Desarrollo Social [CONEVAL], [accesado el 7 de octubre de 2011], disponible en: http://medusa.coneval.gob.mx/cmsconeval/rw/pages/medicion/index.es.do 
[6] La medición multidimensional considera el bienestar (ingreso), la cohesión social y la carencia de derechos sociales –educación, acceso a servicios de salud y a la seguridad social, calidad en espacios de vivienda y servicios básicos en el hogar y alimentación. Según esta metodología, una persona está en pobreza cuando sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades y presenta la carencia de al menos uno de los seis indicadores. Angélica Enciso, “Sólo 18 por ciento de mexicanos tienen ingresos suficientes para vivir: Coneval”, La Jornada, (11 de diciembre de 2009), disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2009/12/11/index.php?section=politica&article=008n1pol  
[7] Ma. Mercedes Muñoz Sanchez, “Política social ¿Para qué?”, El Economista – Bursátil,(25 de mayo de 2006), disponible en: www.diariamente.com   

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