Por Dr. José A. Raynal Villaseñor
El problema de la escasez en el suministro de agua potable en varias ciudades del país es algo que se está volviendo recurrente y cada vez más creciente en cuanto a su severidad. Tal vez este problema sólo ha recibido una atención adecuada en los medios de comunicación masivos en lo referente a la situación que se tiene cada año en la ciudad de México, probablemente porque es la concentración de gente más grande en México, casi la quinta parte de la población del país reside en el área metropolitana de esa ciudad.
Esta problemática de la escasez en el suministro de agua potable a las ciudades, está avanzando como un cáncer de la piel, el cual no duele hasta que está en etapas avanzadas y eventualmente puede producir la muerte. La situación de los acuíferos en la mayor parte del país está bajo un estado de sobre-explotación avanzado y, como las personas que están afectadas por cáncer de la piel, pueden llegar a morir cuando se agote la última gota de agua que contienen. Hay un gran desbalance entre la cantidad de agua que se precipita cada año, y que eventualmente recarga a los acuíferos, contra la enorme cantidad de agua que se les extrae 24 horas cada día de cada año, ya que éste es el ritmo de extracción de agua que los organismos operadores de agua potable le imponen a los acuíferos.
La ciudad de Puebla tiene un severo problema de abastecimiento de agua potable, el cual ha desarrollado un tráfico del agua que proviene principalmente de San Andrés Cholula y, en la mayoría de los casos, de pozos clandestinos que no cuentan con un título de concesión de la Comisión Nacional del Agua. Esta situación está provocando una condición de sobre-explotación del acuífero en esa zona y los estragos no tardarán en hacerse presentes.
¿Qué se puede hacer? Hay varias formas para tratar de evitar la escasez de agua potable a las ciudades. La primera es prevenir que los acuíferos caigan en la condición de sobre-explotación usando el método del rendimiento seguro, el cual garantiza que el acuífero nunca caerá en una condición de sobre-explotación. Esta medida nos lleva a una reducción en la extracción de agua proveniente del acuífero, la cual puede compensarse al tratar el agua residual con un nuevo paradigma de tratamiento de las aguas residuales municipales, esto es tratar el agua residual municipal hasta convertirla nuevamente en agua potable que puede ser inyectada al acuífero y así constituir un método de recarga artificial del acuífero.
En el caso de la ciudad de Puebla, una opción viable para tener un recurso acuífero adicional a los ya existentes, es purificar completamente las aguas el río Atoyac y que puedan utilizarse, después de un tratamiento de potabilización, como una fuente de agua potable. Esta opción se antojará inviable y cara, pero hay ejemplos en el mundo que manifiestan que este tipo de medidas es totalmente posible, para muestra un botón, el río Támesis que pasa por la Ciudad de Londres ha sido rescatado totalmente y ya se pueden pescar peces en él.
Otras acciones para reducir la extracción de agua a los acuíferos son el usar aparatos ahorradores de agua, como son sanitarios con descargas de 6 o 4 litros y dispositivos ahorradores en lavabos y regaderas.
La educación en materia de uso y ahorro de agua es fundamental, ya que los niños son los mejores inspectores honorarios para evitar el desperdicio del agua.


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